REPORTAJE Anterior Santiago de Chile, una ciudad viva y cosmopolita Álex Caballero Santiago de Chile es fusión cultural. Una curiosa mezcla de tradición y modernidad  donde habita casi la mitad de la población de un país que se extiende como una  estrecha faja de tierra a todo lo largo de América del Sur. Chile es un país de  contrastes y Santiago es su quintaesencia en donde se mezclan en una extraña  armonía la calidez de lo tradicional con el intenso ritmo de una ciudad cosmopolita. Enclavada entre dos cordilleras, la de la costa y la de los Andes, Santiago vive a la  sombra de altas montañas que llegan hasta el valle a través de los cerros Santa Lucía  y San Cristóbal. Esta situación hace que intermitentemente los santiaguinos tengan  que sufrir una ciudad con alta contaminación que obliga a restricciones de tránsito que  los capitalinos llevan con resignación, es el precio que pagan por el desarrollo que la  población ha tenido en los últimos años. Una urbe en constante desarrollo Y es que Santiago ha sufrido un gran desarrollo en los últimos  decenios fruto de una sociedad activa e ilusionada que ha  dejado atrás uno de los periodos más negros de su historia.  La pujanza ciudadana tiene su expresión en las tiendas de  diseño, los cafés bohemios, los cada vez más frecuentes  centros comerciales o los exquisitos establecimientos del  centro. La zona de moda de la ciudad se aglutina en torno al  Palacio de Bellas Artes, junto al Parque Forestal. El edificio  fue declarado Monumento Nacional en 1976, es de estilo  neoclásico y posee dos entradas bien diferenciadas  arquitectónicamente. En toda esta zona se han rehabilitado  muchos de los viejos edificios que han sido habitados por  artistas de todo tipo que han dado una gran personalidad al  barrio. Al otro lado del río Mapocho se encuentra el barrio de  Bellavista en el que proliferan animados bares y restaurantes.  No muy lejos se encuentra el centro de Santiago, el corazón de la ciudad, donde se localizan los  famosos cafés con piernas, las calles peatonales para poder disfrutar de un tranquilo paseo entre el  ajetreo de la ciudad y los lugares más emblemáticos de la ciudad. La herencia de la tradición Un recorrido por Santiago hace obligatoria una visita al Palacio de la Moneda, sede del gobierno, que originariamente acogió la Real  Casa de la Moneda; la Casa Colorada, declarada Monumento Nacional en 1960, es  una de las casas coloniales mejor conservadas del país que debe su nombre al color  de la piedra con la que está construida, en la actualidad acoge la Oficina de Turismo y  el Museo de Santiago; la alameda de las Delicias; la Catedral, iniciada en 1745 en  estilo barroco; el palacio de la Real Audiencia; la iglesia de Santo Domingo; el palacio  Cousiño; el Puente de Calicanto o la plaza de Armas, donde degustar un excelente  helado rodeado de personas que realizan todo tipo de actividades. Descubrir Santiago Una opción interesante es acercarse al cerro de Santa Lucía desde donde existen  excelentes vistas sobre la ciudad y, además, se puede adquirir artesanía de las tres  culturas indígenas dominantes: mapuche, aymará y rapa nui. Para aquellos que  deseen conocer un Santiago menos monumental pero más auténtico, nada mejor que  dejarse caer por el Mercado Central, donde encontrarán una excelente gastronomía,  pasear por la calle del Puente o recorrer la calle Rosas. Y si lo que se busca es un  poco de glamour nada mejor que acercarse al barrio de Vitacura y pasear por Nueva  Costanera o Alonso de Córdoba. Santiago tiene mil rincones por descubrir.     Siguiente Conocer Francia En el centro de Santiago abundan los llamados “cafés con piernas”, un formato de servicio que goza de mucho éxito