REPORTAJE Nôtre-Dame de París, la majestuosidad del gótico La Catedral de Nôtre-Dame es una de las construcciones más simbólicas de París. Es un templo de  magnífica factura arquitectónica que proclama la pujanza arquitectónica de una ciudad que tiene en la Ile  de la Cité uno de sus enclaves más carismáticos. Está considerado como el edificio religioso más bello de  París y una de las obras cumbres de la arquitectura medieval francesa. El carácter sagrado de este lugar se remonta hasta los inicios de la antigua Lutecia. Los celtas celebraban aquí sus ceremonias en el lugar en que, más tarde, los romanos levantarían un templo de devoción a  Júpiter. Más tarde este templo fue sustituido por la primera iglesia cristiana de París, la Basílica de Saint-  Etienne, proyectada por Childeberto I alrededor del 528 d.C. En sustitución de esta obra surgió un templo  románico que fue derruido en 1160 para levantar la futura catedral. El origen de la basílica data del año  1163 cuando el obispo Maurice de Sully encargó su construcción a los arquitectos Pierre de Montreuil y  Jean de Chelles.   Un templo con historia  La catedral surgió íntimamente ligada a la idea del  esplendor gótico, como resultado de las aspiraciones de  la sociedad de la época. Se buscó con su construcción un nuevo enfoque de la catedral como edificio de contacto y  ascenso espiritual. De esta manera la arquitectura gótica  se convierte en un instrumento muy poderoso en el seno de una sociedad que ve, en el inicio del siglo XI, como la vida urbana se transforma a un  ritmo acelerado. La primera piedra de la iglesia fue colocada por el papa Alejandro III y las obras  finalizaron en el año 1345 respetándose los planos originales concebidos por los dos  arquitectos que concibieron la obra. De la importancia de la catedral da idea de que  mucho antes de que se acabase, el recinto ya acogió actos de gran importancia, tanto de índole religiosa como política. Aquí, entre otras celebraciones solemnes, Felipe el  Hermoso abrió los primeros Estados Generales del reino; fue coronado rey Enrique IV de  Inglaterra o se nombró soberana de Francia a María Estuardo. Entre los muchos avatares históricos que sufrió el templo destaca la época de la  Revolución en que el santuario fue rebautizado como Templo de la Razón y fue utilizado como almacén de víveres por los revolucionarios, más tarde se le devolvió su carácter sacro. También fue aquí donde tuvo lugar otro de los acontecimientos históricos más significativos.  En 1804, Napoleón, se coronó a sí mismo emperador sin esperar que el papa Pío VII le ciñera en las sienes la corona. La basílica ha sido, a lo largo del tiempo, el verdadero pulso no solo de la ciudad sino de la historia de Francia. Ligereza y majestuosidad  De su depurada estructura cabe destacar su fachada principal en la que destacan sus dos altas  torres, que se elevan por encima del cuerpo central, alcanzando una altura de 69 metros. La  sensación visual que ofrecen es de ligereza y majestuosidad. En la torre de la derecha se ubica la  famosa campana Enmanuel que tan sólo tañe en las ocasiones más solemnes. De ella se dice que el  sonido que emite es tan puro debido a que, cuando estaba siendo forjada, las gentes del pueblo  arrojaron al metal candente sus joyas de oro y plata. En el cuerpo central también destaca su amplio rosetón en el que predominan los rojos y los azules;  tiene casi 10 metros de diámetro y sirve de fondo a la estatua de la Virgen con el Niño flanqueada por dos ángeles. Encima aparece la  Gran Galería, una fila de arcos muy labrados que cubre toda la fachada. Debajo del rosetón se encuentra la Galería de los Reyes donde  aparecen alineadas las estatuas de los 28 reyes de Judea que parecen contemplar a la multitud que se agolpa permanentemente ante el  edificio. Todas estas estatuas fueron restauradas ya que, durante la Revolución, fueron destruidas por los revolucionarios ya que  pensaban que representaban a los reyes de Francia. Las famosas gárgolas de Notre-Dame no son fáciles de observar desde el suelo. Se pueden ver algunas aisladas que forman saledizos,  pero las más importantes se encuentran muy disimuladas tras la galería superior entre las torres. Para poderlas observar con comodidad  se debe ascender a la Torre Sur en cuya subida, además, se puede contemplar la gran campana. El ascenso tiene su compensación ya que desde la parte superior de la torre se contempla una magnífica vista de la Cité y de París. Las puertas de acceso Otro de los elementos más importantes de su fachada lo componen las tres puertas de acceso siendo la  portada central la que posee mayores dimensiones. Pese a que las dos laterales parecen iguales, en  realidad no lo son ya que, la de la izquierda, es ligeramente mayor.  Esta técnica era empleada en la Edad Media para romper la  monotonía de las grandes superficies. Antiguamente las  representaciones de estas portadas eran policromadas y tenían una función eminentemente didáctica además de ornamental. Para  todos aquellos fieles que no supiesen leer era una manera de  enseñarles los hechos religiosos más relevantes. Estas  representaciones eran como las imágenes de un gigantesco libro de piedra. De esta época y de esta actividad data el nombre de la plaza ya que, en estas representaciones, en este espacio se situaba el  Paraíso y de ahí el nombre de "Place Parvís" una corrupción del  nombre original de "Paradise". La portada central se denomina del Juicio Final y las figuras representan diferentes escenas  alusivas a este acontecimiento. La puerta de la izquierda es la de la Virgen donde la madre de  Cristo aparece rodeada de santos y reyes protagonizando diversas escenas. La puerta de la derecha, la que corresponde a la torre sur,  posee algunas de las representaciones más antiguas de la catedral ya que, originariamente, se construyeron para otro templo.  Concretamente datan de unos 60 años antes de que se elevase Notre-Dame. El interior de la catedral El interior de la catedral es majestuoso, tanto por sus dimensiones como por la iluminación que posee. Tiene 130 metros de largo, 49 de  ancho y 35 metros de alto. Los pilares que sostienen la nave tienen 5 metros de diámetro. Toda la nave esta rodeada de capillas  incrustadas entre los contrafuertes. En los planos originales no estaban previstas estas capillas, pero debido a las donaciones de las  familias ricas parisiense y de los diferentes gremios mercantiles hubo que alargar los brazos del crucero ya que la fila de capillas había  sobrepasado la línea originalmente trazada. Nôtre-Dame de Paris es, sin duda uno de los grandes atractivos de la ciudad y su visita constituye una de las actividades turísticas más  recomendable. Anterior Siguiente Conocer Francia La catedral fue utilizada como almacén de víveres durante la Revolución Francesa La galería de estatuas de la fachada, que representaba a los reyes de Judea, fue destruida por los revolucionarios porque creían que representaba a los reyes de Francia