Grandes viajeros Conocer Francia MARCO POLO A lo largo de la historia de la humanidad han sido muchos los hombres que  han realizado viajes extraordinarios. Los libros están llenos de nombres  ilustres que penetraron en territorios inhóspitos y desafiaron múltiples peligros  para ensanchar el mundo conocido. Son vidas y relatos de hombres que  amaron la aventura y el riesgo, que expusieron la vida en su afán por ser los  primeros en recorrer tierras desconocidas o en dejar la huella de su presencia  en los rincones más extremos de nuestro planeta. Sin embargo, nadie como  Marco Polo sintetiza la idea del auténtico viajero, del viajero moderno, aquel  que cree que el conocimiento y la comprensión de otras culturas es la mayor  riqueza que un viaje puede ofrecer.     Bajo la lóbrega luz del comedor del emperador chino, Marco Polo observaba  asombrado como los hechiceros gesticulaban y murmuraban sortilegios sobre  una hilera de fabulosas copas de oro dispuestas sobre el piso. Alejado y sobre  una elevada plataforma Kublai Kan observaba silencioso. De pronto, las copas  se elevaron mágicamente, cruzaron la sala y se posaron suavemente frente al  supremo gobernante de la China. No se derramó ni una sola gota de líquido.  Nadie tocó las copas del emperador.  Esta es sólo una de las muchas maravillas que el viajero veneciano del siglo  XIII narra en su libro "Il Milione" más conocido como "Los viajes de Marco Polo".  Aunque en realidad no fue el primer europeo en llegar a China, la fama del  intrépido viajero radica en haber sido el hombre que reveló a Occidente las  maravillas de Catay, nombre con el que entonces se conocía a China.  Marco Polo, contaba tan sólo 17 años en 1271, cuando acompañó a su padre  Niccolo y a su tío Matteo en el segundo viaje que  estos realizaron a la legendaria corte de Kublai  Kan. Joven curioso y observador, fue anotando o  reteniendo en su memoria todas cuantas  maravillas pudo observar en aquella tierra  extraña. Aquel joven y avispado viajero debió  impresionar vivamente al emperador de China ya  que le hizo objeto de numerosas distinciones y  viajó por todo su imperio como su emisario  personal.  En su periplo por el vasto territorio chino, Marco  Polo tuvo oportunidad de contemplar formas de  vida y costumbres muy distintas de las suyas propias. En sus viajes pudo observar  como el Kan dirigía un imperio asombrosamente moderno. Vio por primera vez  papel moneda que en la China existía desde el siglo VII, pudo comprobar la  eficacia del sistema de comunicaciones mediante jinetes y postas, disfrutó de la  refinada elegancia de una corte suntuosa y se asombró con el poder y la belleza  de un extraño polvo negro con el que confeccionaban fuegos de artificio.  En el relato del viajero veneciano se mezclan hechos y relatos fantásticos con  pormenorizadas descripciones de objetos, ritos, costumbres y descubrimientos  que mostraron al mundo occidental la refinada civilización del lejano país asiático.  El joven veneciano no pudo sustraerse a la viva impresión que le causaron muchas  de las maravillas que pudo contemplar durante su estancia en China. El relato de sus  vivencias mezcla elementos verídicos de una cultura extraña y muy desarrollada, con  narraciones fantásticas de hechos portentosos surgidos de una mente impresionable.  El conocimiento de la extraordinaria aventura de Marco Polo ha llegado hasta  nuestros días casi por azar. El nunca llegó a escribir sus experiencias, las dictó a un  compañero de prisión, mientras permanecía cautivo por los genoveses que lo habían hecho prisionero durante  una batalla en el Mediterráneo. Fue este compañero de prisión el que, años más tarde y ya en libertad, dio a  conocer al mundo las extraordinarias vivencias de su compatriota. De esta manera se publicó el manuscrito que  ha pasado a ser el libro de viajes por excelencia.  Marco Polo murió en 1324, a los 70 años de edad, dejando a la humanidad el legado del viaje más  impresionante que jamás ha habido. Fue el viajero por definición, el hombre que representa el afán humano por  conocer nuevos países, nuevas tierras y nuevas gentes. Se adelantó a su tiempo abriendo nuevos caminos al  conocimiento y la compresión de otros pueblos. Fue el hombre, en definitiva, que nos enseñó con su ejemplo  que viajar debe ser una forma de enriquecimiento espiritual y que el entendimiento entre los pueblos debe estar  por encima de sus diferencias culturales.