REPORTAJE Anterior Conocer Francia Siria: el Krak de los Caballeros, un patrimonio en peligro  La actual guerra civil que sacude Siria está poniendo en  peligro muchos de los monumentos arquitectónicos que  atesora el país. El zoco de Alepo ya ha sido parcialmente  destruido e igual suerte puede seguir el de Damasco. El Krak  de los Caballeros otra obra de gran valor también puede estar  en peligro. El Krak es un impresionante bastión defensivo que conserva  todas sus dependencias, murallas, salas, almacenes, aljibes,  iglesia, caballerizas, hornos, comedores, cocinas, torreones,  escaleras, pasadizos, calabozos, subterráneos, etc., casi en  un perfecto estado. Es el castillo cruzado, según los expertos,  mejor conservado del mundo. Su visita estaba incluida en  todos los diferentes circuitos turísticos que se ofrecían en  país, una actividad actualmente imposible dado el estado de  guerra. Sus murallas todavía hablan de lo que ocurrió en aquel  fortificado recinto, en donde llegaron a convivir durante largas  temporadas alrededor  de tres mil personas. El Krak de los Caballeros, construido sobre otra fortificación  kurda más modesta, fue ideado y concebido para erigirse como una de las fortalezas  más inexpugnables de la época. Y así fue, llegándose a crear la leyenda y mito de  que era totalmente invencible e inalcanzable. El bastión mantuvo mantuvo su cualidad  de infranqueable durante casi dos siglos. Saladino intentó en varias ocasiones tomar  el castillo sin conseguirlo y no fue hasta la llegada de los mamelucos en 1271, con el  sultán Daher Baibars, cuando el mítico emplazamiento acabó de nuevo en manos de  los musulmanes gracias a un engaño en una de sus reiteradas ofensivas. El castillo fue construido por los Caballeros Hospitalarios y es la mayor fortificación  que los cruzados construyeron en Tierra Santa. Durante casi 150 años estuvo  ocupado por sus constructores, los llamados Caballeros Hospitalarios de San Juan.  La fortaleza se erige sobre una pronunciada colina desde donde se domina una  extensa y fértil llanura. Tal y como ocurrió con otros castillos de los cruzados, el Krak  se construyó con el cometido principal de defender las conquistas realizadas por los  ejércitos cristianos desplazados a Palestina a finales del siglo XI y cuyo misión era la  de liberar los sagrados lugares de la ocupación musulmana. Al finalizar la primera cruzada y tras la toma de Jerusalén en 1099, muchos de los  cruzados regresaron a sus lugares de origen, sin embargo, muchos otros  permanecieron alli estableciendo estados cruzados a lo largo de una estrecha franja  de tierra en las costas orientales del Mediterráneo. Para proteger estos estados de los ataques sarracenos, construyeron castillos; el más grande de éstos fue el "Krak des  Chevaliers". La fortaleza pasó a formar parte de una red de castillos construidos por los cruzados  desde las fronteras de Siria, por el norte, hasta los desiertos  que se extienden al sur del mar Muerto. Como característica  general, entre uno y otro solía haber menos de un día a  caballo y podían enviarse señales de noche encendiendo  fuego en las almenas. Constituían un sistema de defensa que  permitió a los francos y sus sucesores rechazar durante más  de dos siglos los ataques de fuerzas musulmanas muy  superiores en número. Ahora son los rebeldes sirios los que se asientan en el interior  del Krak para defenderse de las tropas leales a Bashar el  Asad. El acceso a la fortaleza está lleno de cráteres del  impacto de los obuses que lanza la artillería y los tanques. El  Krak está rodeado por pueblos alauies fieles a Bashar y unos  cuantos rebeldes lo custodian, parece solo cuestión de tiempo  que uno de los grandes patrimonios arquitectónicos sirios  sufra el impacto de las bombas. La fortaleza eu solo pudo ser  tomada mediante el engaño parece ahora más vulnerable que  nunca. Siguiente