Curiosidades del mundo del turismo La Torre Eiffel Uno de los monumentos franceses más conocidos es la torre Eiffel, un amasijo  de hierros que domina la gran urbe y que es un auténtico símbolo de la ciudad.  Es uno de los lugares de Europa más concurridos con más de 4.500.000 de  visitantes al año. Pero... ¿sabia Ud. que la torre estaba inicialmente condenada a desaparecer, o que la altura de la torre es diferente si la visita en invierno o en  verano...? La torre Eiffel se levantó para conmemorar la Exposición Universal de 1889 y  estaba previsto su desmantelamiento tras 20 años de explotación. Sin embargo,  el éxito de la construcción fue tal que finalmente se decidió no derribarla. Su  construcción se adjudicó a Gustave Eiffel quien fue elegido entre los más de 700  proyectos presentados. Su altura inicial era de 312 metros, y fue el edificio más  alto en aquel momento, actualmente, tras la colocación de una antena de  televisión en 1957 su altura es de 320 metros. La torre, además de ser un centro turístico posee otras muchas curiosidades que la hacen ser una estructura muy  peculiar. Por ejemplo, la torre  aumenta de altura hasta en 15 centímetros debido al calor a causa de la  dilatación del metal. La torre llega a oscilar con el viento hasta 18  centímetros en su cúspide, sin embargo su nivel de tolerancia sin peligro  puede alcanzar hasta los 70 centímetros e incluso más. Cada siete años es pintada y se necesitan para hacerlo más de 40  toneladas de pintura. Este sobrepeso ha hecho que, con el tiempo, haya  habido que rebajar su sobrecarga retirando algunos elementos de la  estructura para compensar. El color de la pintura es marrón y posee un color más claro en la parte superior para darle un mayor sentido de la  perspectiva. El diseño de la torre tiene unas características tan especiales que un  modelo a escala de 30 centímetros de altura pesaría tan solo 7 gramos, es  decir, lo mismo que una hoja de papel. ¿Curioso verdad? Seguro, que la  próxima vez que visite París y se acerque a contemplar la Torre Eiffel,  seguro que lo hace con otros ojos. Y es que... siempre ve más el que más  sabe. Anterior Siguiente Conocer Francia