REPORTAJE Anterior Conocer Francia Cuenca, la ciudad que levita sobre el abismo La ciudad de Cuenca está enclavada sobre un farallón rocoso,  entre los ríos Júcar y Huécar. Se encuentra en la zona  occidental de los montes Universales, un macizo calcáreo  tremendamente afectado por la acción de los agentes erosivos  que han creado un accidentado relieve de fantásticas formas.  Uno de sus principales atractivos son sus casas colgantes. Su casco histórico se encuentra enclavado en plena plataforma rocosa, cortada por las hoces de los ríos Júcar y Huécar. Es  aquí donde se encuentran las famosas casas colgantes que  cuelgan, literalmente, y cuyos balcones parecen caer sobre el  vacío. Se trata de un bonito espectáculo aderezado por un  bello paisaje escarpado y montañoso. Dado lo accidentado del  terreno el trazado de las calles es estrecho e irregular. Una de  estas casas es en la actualidad el Museo de Arte Abstracto en  el que pueden verse obras de Zóbel, Sempere, Millares,  Tàpies, Torner, Chillida y Serrano. Junto a ellas también se  exponen murales, celosías góticas y un rico artesonado  mudéjar. Albergan también un mesón típico y un archivo de  arte. Su centro neurálgico es la Plaza Mayor donde se encuentra el Ayuntamiento, un edificio de fachada barroca del siglo XVIII.  Otra de las construcciones más interesantes de la villa es el  castillo, una antigua fortaleza árabe que fue derribada por los  Reyes Católicos. En la actualidad y, tras una rehabilitación, se ha convertido en la sede del Archivo Histórico. La Catedral fue construida sobre los restos de una antigua mezquita, empezó  a levantarse en el siglo XII y fue reformada posteriormente  durante los siglos XV y XVI. Es de estilo anglo-normando y  constituye un ejemplo único en España. En su interior  destacan las puertas de entrada a las salas Capitulares, obra  de Berruguete, y dos esculturas de Pedro de Mena. Del antiguo alcázar musulmán se conserva la torre de  Mangana, su primitiva atalaya. En el siglo XVI se culminó su  actual altura para instalar el llamado reloj Mangana, que  quiere decir reloj mágico. A sus pies se ubicaron antaño la  sinagoga y la judería. El barrio judío fue repoblado por  cristianos y derruido a principios del siglo XX. Otros lugares  que merece la pena visitar son el Palacio Episcopal, de principios del siglo XVI; la iglesia de San Miguel, actualmente  reconvertida en Auditotio de las Semanas de Música Religiosa, y la iglesia de San Pedro, que data del siglo XVII de la que  destacamos su planta octogonal y una de sus capillas coronada con un techo de alfarjía. La Ciudad Encantada  A unos 36 kilómetros de la capital, en "Las Torcas" se puede visitar la Ciudad Encantada. Se trata  de una zona de casi 20 kilómetros cuadrados de extensión en la que abundan las formaciones de  piedras calizas. La acción de los agentes erosivos ha creado fantásticas formas, unas abstractas  otra de apariencia natural, que en ocasiones parecen salidas de las manos del hombre más que  del capricho de la naturaleza. Estas formaciones datan, aproximadamente, de la era Secundaria Siguiente