Grandes viajeros JACQUES-YVES COUSTEAU Como muchos otros grandes viajeros de la historia, Jacques Cousteau eligió  el mar como su aliado e hizo de él su camino. Pero, a diferencia de otros, se  dedicó a recorrerlo como explorador y desde las profundidades, con el afán de  conocer y luego divulgar lo que sus ojos y sus cámaras captaban. Su  necesidad de contar al mundo las maravillas de las profundidades hizo que  dedicara también gran parte de su vida a inventar y perfeccionar cámaras  submarinas de fotografía y de video. Jacques Yves Costeau fue, sin duda, un  viajero singular.  Cousteau nació en 1910 en St. André de Cubzac, al suroeste de Francia.  Descubrió muy pronto los viajes gracias a su padre y su amor por el mar fue  creciendo año tras año. Estuvo en la Escuela Naval de Brest y surcó los  océanos como oficial en el Jeanne d'Arc, buque escuela de la Marina  Nacional. En 1936 sufrió un grave accidente automovilístico que le obligó a  renunciar a la actividad de pilotaje pero no a su amor al mar.  Al estallar la guerra, en la guarnición de Toulon, se ocupó de rodar con su cámara metida en un frasco, los  magníficos fondos marinos del Mediterráneo. En aquel entonces, para bucear, sólo se conocían las pesadas  escafandras de buzo unidas por un tubo de aire a la superficie. Su sueño era conseguir una escafandra autónoma,  algo que pronto se hizo realidad, ya que en 1943 inventa junto con el ingeniero Emile Gagman un equipo de  respiración submarina basado en una botella con aire comprimido.  En 1947 alcanza la profundidad de 100 metros y se entusiasma con la oceanografía. En 1950, gracias a Lord Noel  Guinness, el famoso fabricante de cervezas irlandesas, obtuvo un viejo buque barreminas de la Segunda Guerra  Mundial que reconvirtió en navío oceanográfico con un nombre que se haría posteriormente famoso: Calypso.   El Calypso se convertiría también en protagonista de las aventuras de Cousteau surcando casi todas las aguas del  mundo. Dando a conocer un universo de luz y color poblado de peces, ballenas o morsas. La película El Mundo del  Silencio que realizan Cousteau y el cineasta Louis Malle recibe la Palma de Oro del festival de Cannes en 1956  consiguiendo más de dos millones de espectadores. Cousteau, rico y famoso, consagrado como explorador del  mundo submarino dimite de la Marina y se consagra a las campañas a bordo del Calypso.   Gentes de las más diversas disciplinas: geólogos, geofísicos, biólogos, zoólogos, ecologistas, arqueólogos o  cineastas forman parte de su tripulación en las exploraciones que cada temporada realiza. El Mar Rojo, el Antártico,  la Amazonia, el Pacífico o el Artíco son lugares que el Calypso recorre en sus investigaciones. De estos periplos  nacieron más de cincuenta libros, dos enciclopedias, varias películas y sobre todo un centenar de documentales que  las televisiones de todos los países emiten para deleite de los espectadores.   Océanos, mares y ríos son el objetivo de un gran grupo de estudiosos que, poco a poco, delinea un estilo de trabajo  que llega a los hogares de todo el mundo ya sea por medio de revistas, libros, Televisión o cine. Desde 1965 "El  Mundo Submarino de Cousteau" se extendió desde las grandes cadenas de televisión norteamericanas a todo el  planeta, Tres años antes había establecido la primera estación submarina habitada, cerca de Marsella.  Cousteau, con sus estudios, obtenía cada vez más fama internacional mientras sus  travesías no cesaban a lo largo de todos los mares de la Tierra. El Mar Artico, uno de  sus primeros viajes;  el mar interior de China; la Patagonia, filmando el apareamiento  de las ballenas en la Península Valdés; los bosques de algas submarinas en el canal  de Beagle o la defensa de los recursos naturales en su viaje al río Amazonas son sólo  algunos de los muchos viajes que emprendió.   Pese a la admiración que despertó Cousteau no estuvo exento de críticas en la labor  que realizó. Pese a ello lo que nadie duda es que el mundo submarino cambió  radicalmente de forma ante nuestros ojos desde que él inició su andadura con el  Calypso zambullendo sus cámaras en un mundo fantástico y desconocido.   Cousteau dejó este mundo a los 87 años de edad. Su destino estuvo marcado por el descubrimiento de un mundo  asombroso que quiso compartir con el resto de la humanidad. En el ámbito personal pasó de ser militar a inventor,  científico y divulgador. Y en su vida profesional surcó todos los mares del mundo dejándonos un legado de imágenes  imborrables. Nos descubrió un mundo nuevo que vive bajo las aguas, silencioso pero increíblemente hermoso y  fantástico. Un auténtico universo de vida.   Conocer Francia