REPORTAJE Anterior Ávila, esencia castellana La ciudad de Ávila es un excelente ejemplo de lo que fue una ciudad amurallada en la época medieval. Es una capital  de contrastes en la que el bullicio de los mercados choca con el silencio que se respira en los claustros y en los  templos. Su identidad la conforman iglesias, conventos, ermitas, bellos palacios y su imponente catedral. Las murallas  son el símbolo emblemático de la ciudad, contribuyendo a definir la imagen del recinto monástico y guerrero,  encerrando entre sus muros religiosidad, historia, y arte. Una ciudad de profundas raíces históricas Los primeros habitantes conocidos en la zona fueron los  vetones, un pueblo de origen celta, que se asentó en un  risco estratégico por su altura y proximidad al río. Con  posterioridad los romanos instalaron un campamento militar en lo que hoy es Ávila, obligando a los vetones a  abandonar la zona. Tras el dominio romano, llegó la  invasión de los pueblos bárbaros del norte, y se instalaron  los visigodos. En el año 1.088, Alfonso VI de Castilla conquistó Toledo y  la frontera con el enemigo musulmán se trasladó al río Tajo. Ávila se fortificó cuando Castilla pasó a manos cristianas a  comienzos del siglo XII, mientras el sur de la península  estaba bajo la hegemonía árabe. Con el reinado de los Reyes Católicos Ávila alcanzó una  notable prosperidad, aunque sufrió las consecuencias de la  expulsión  de los judíos en 1.492. El siglo XVI fue un periodo de esplendor político, religioso y cultural en el que se  realizaron importantes obras civiles, se embellecieron calles y plazas y se reformaron numerosas edificaciones  dotándolas con un estilo renacentista sobrio y elegante. Un recinto amurallado inigualable Para conocer Ávila se hace imprescindible pasear por sus calles y  descubrir su historia a través de las calles, los monumentos y los  edificios, testigos mudos de episodios cruciales en la historia de  España. En este sentido es obligado recorrer su cinturón  amurallado. Se construyó entre los siglos XI y XII, y posee nueve  puertas, desde la Puerta del Puente hasta la Puerta del Carmen.  La Catedral es otro de los símbolos de la ciudad ya que se trata de la catedral más antigua del gótico español, con la peculiaridad de  que su cabecera se encuentra insertada en la muralla, formando  parte del conjunto defensivo. El templo está levantado sobre una  antigua iglesia románica y está dedicada a San Salvador. Su  construcción comenzó en el último tercio del siglo XII y finalizó en  el siglo XIV.   La ciudad de Santa Teresa La Iglesia de San Vicente es un ejemplo de los monumentos extramuros de Ávila. Fue levantada en el siglo XI en  honor del mártir y de sus hermanas, siendo uno de los conjuntos monumentales más importantes de la urbe. Su  construcción duró dos siglos. Uno de los personajes más famosos de la ciudad es Santa Teresa. Actualmente sobre su casa natal se levanta el  convento del mismo nombre con una fachada de estilo barroco. Otro edificio emblemático de la ciudad es la Torre de los Guzmanes, que fue construido en el siglo XIV, de estilo gótico  y con un aspecto claramente defensivo. Su planta es cuadrada, y en su interior se conserva la escalinata y el patio  góticos, así como su artesonado mudéjar. Otras edificaciones destacables son: el Monasterio de Santo Tomás, que posee una fachada de granito rematada por  un gran escudo de los Reyes Católicos. Su interior es de planta de cruz latina con una sola nave y ocho capillas  laterales; la Iglesia de San Pedro, de estilo románico cluniacense, que fue construida en torno al año 1.100 y en su  atrio descubierto se llevaba a cabo las recepciones de los monarcas que visitaban la ciudad. Un lugar especialmente bello de Ávila es el humilladero llamado Cuatro Postes, ya que ofrece una de las mejores  perspectivas de la ciudad. Se creó en la Edad Media como hito de la romería de San Leonardo. La estructura que  podemos apreciar en la actualidad se levantó en el siglo XVI, a las afueras de la ciudad, cerca de la ermita de San  Segundo. Su construcción se alza sobre un podium con cuatro columnas dóricas que soportan un entablamento  adornado por escudos. Ávila fue declarada en el año 1985 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y hoy es una ciudad que une el  encanto de su pasado medieval, con un aire moderno y cosmopolita. Texto y fotos: Raúl Gonzalez Siguiente Conocer Francia